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Es una dependencia del museo dedicada a la atención de los profesores y al público escolar. Conscientes de la necesidad de ofrecer educación de calidad para formar mejores ciudadanos.
Este departamento fue creado en el año 2001 para implementar un guión adecuado para la visita de los niños y elaborar material didáctico que sirva para complementar los conocimientos de historia, a fin de orientar a los docentes con una mejor educación y conocedores de que los maestros tienen la responsabilidad de trabajar distintos aspectos de la educación del niño, entre ellos el desarrollo de una conciencia histórica.
Entendemos la historia como una disciplina cuyos objetivos rebasan el aprendizaje memorístico y repetitivo de datos, fechas y sucesos. Mediante su estudio, el niño toma conciencia de la realidad y adquiere una visión de la sociedad en que vive; se identifica con el momento que le toca vivir al ubicarse en él; e incorpora elementos de juicio fundamentales para su futuro.
Por lo tanto, el profesor de historia tiene el rol de formar espíritus críticos y analíticos que sean capaces de actuar como agentes de cambio dentro de la sociedad sobre la base de un certero conocimiento del pasado histórico y de los valores nacionales. Es tarea del maestro estimular una conciencia en los niños que los ubique en el espacio y en el tiempo, los defina como seres en permanente transformación y les permita identificarse como protagonistas del proceso histórico. Así, el pasado (historia) no es simplemente una realidad desaparecida o lejana, sino que es un determinante fundamental de nuestra existencia actual.
Esta tarea, que se vislumbra complicada, debe ser asumida como un reto por el docente. Ella comienza cuando el niño se encuentra en una muy temprana edad, pues desde allí el maestro contribuye a que se integre y ubique en el seno de su familia, la escuela, comunidad y país. ¿Cómo? Conociendo y aprendiendo lo cotidiano, lo cual configura todo el proceso de enseñanza y aprendizaje de las ciencias sociales. Dentro de ello está la historia regional, materializada en las fuentes orales y escritas de cada comunidad, la huaca del barrio o algún museo de la ciudad.
La incorporación de contenidos de la realidad local a la currícula escolar es una estrategia de enseñanza que permite a los alumnos relacionar los conocimientos impartidos en la escuela con su propia experiencia y tener un sentido del espacio y el tiempo inspirado en sus vivencias personales. La sensibilización del alumno y la formación de una visión integral de lo que sucede en su país y en el mundo debe partir de la propia realidad social, geográfica e histórica.
La enseñanza que promovemos busca un aprendizaje basado en la participación activa de los alumnos, motivándolos a preguntar libremente y a desarrollar su capacidad verbal. Queremos poner énfasis en el razonamiento y no en la memoria. Buscamos adecuar la historia a la inteligencia y sensibilidad del niño y desarrollar seres humanos que cultiven no sólo conocimientos sino también valores necesarios para la convivencia armónica, como identidad, tolerancia y respeto.
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