Configuración Arquitectónica y Función
Puruchuco se caracteriza por tener una organización arquitectónica claramente tripartita: En primer término y denominado como sector A destaca el patio principal, único ambiente ligado al exterior. Asociado al mismo es notoria la presencia de una terraza, desde donde se domina este amplio patio. Destaca la presencia de un grupo de ambientes edificados sobre la terraza, los que se disponen en U, formado en ambos extremos dos cuartos de función difícil de precisar, aunque quizás relacionados a la preparación de diversas actividades públicas ejecutadas en este sector.
La definición de los sectores B y C se sustenta en la existencia de un corredor o pasadizo cuyo trazo divide en dos al resto del edificio. El sector B puede ser dividido en B1 y B2. El primero formado por dos ambientes comunicados entre sí y que se articulan directamente con el corredor principal. El más amplio de ellos esta delimitado por el muro perimétrico de Puruchuco, y desde allí se podía controlar visualmente tanto las actividades realizadas en el patio como los campos exteriores inmediatamente adyacentes al sitio. El área denominada B2 sería una área reservada para actividades de residencia de élite permanente, con ambientes diferenciados destinados a atender necesidades domésticas (p.e. vivienda) y de servicios (p.e. preparación de alimentos).
El sector C igualmente puede ser subdividido en C1 y C2. Al primero se accede subiendo por una rampa desde el final del corredor principal cuyo destino es un pequeño patio en el que sobre una de sus paredes destaca una hilera de seis nichos de forma triangular. Dos grupos de cuartos se articulan con esta área. El primero, dispuesto en forma de U, y otros dos ambientes, independientes el uno del otro, cuya función permanece indeterminada. La posibilidad de que todo este espacio en su conjunto corresponda a un sector del edificio reservado a actividades rituales parece plausible.
El sector C2 se caracteriza por la organización del espacio en torno a un pequeño patio alrededor del cual se articula una terraza, un área de depósito y un amplio cuarto. A partir de las formas arquitectónicas y de la evidencia arqueológica encontrada en este lugar al momento de los trabajos de restauración, se ha propuesto que estos ambientes estuvieron destinados a la preparación y puesta a punto (p.e. secado) de aquellos productos perecibles (maíz, ají, etc.), pero susceptibles de ser almacenados.
Luego de la descripción esbozada, queda pues la pregunta flotando: ¿cómo funcionaba Puruchuco y qué rol desempeñaba en la sociedad de la época? Los atributos arquitectónicos y la evidencia arqueológica encontrados en el lugar configuran un espectro difícil de interpretar, sin embargo es posible concluir, aunque de manera preliminar, que el sitio correspondió a la residencia de élite de una autoridad local. El término palacio, al que usualmente se le asocia, puede ser el más adecuado para darnos una idea del funcionamiento de este monumento, aunque al mismo tiempo debe tratarse con las reservas del caso. Todo hace indicar que en Puruchuco se realizaron actividades sociales relacionadas íntimamente a dinámicas andinas de reciprocidad y redistribución, las que eran contabilizadas y administradas cuidadosamente, (confirmado por el hallazgo de fieles de balanzas y quipus). Ellas debieron llevarse a cabo en el patio principal, cuyo acceso restringido reafirmaba la importancia y privacidad del lugar y de las actividades que en él se realizaban.
El hecho de que en Puruchuco destaque una arquitectura de apariencia secular, (escasa monumentalidad, predominio del desarrollo horizontal de los volúmenes arquitectónicos disociado de otro tipo de edificios, etc.), no significa que en ella no se hayan llevado a cabo actividades rituales. Estudios recientes han demostrado que en el mundo andino las características físicas antes mencionadas no son las únicas relacionadas con la arquitectura de tipo ceremonial.
En suma se puede concluir que en este monumento se articuló un conjunto de funciones (administrativas, rituales y seculares) destinadas a mantener y reafirmar las dinámicas sociales que garanticen la estabilidad de la comunidad inmediata y, adicionalmente, al servicio de un orden supraregional, el imperio Inca.




