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El elemento predominante en la construcción de Puruchuco es el barro en forma de tapia o tapial. En algunos de ellos es aún posible reconocer las improntas o huellas del revestimiento de caña o esteras que formaba el encofrado dentro del cual se vertía la mezcla de barro, arena gruesa y pequeñas piedras, que una vez apisonado, daría origen a este tipo de muro.
Los paños que forman estas tapias tienen una altura que oscila entre 50 cm. a 1 metro de alto. El mejor ejemplo del empleo de esta técnica en el monumento se aprecia en su muro principal, aquel que define una cercadura de forma rectangular dentro del cual se construyó el resto del edificio. Los muros de tapia en esta parte del conjunto alcanzan alturas cercanas a los cinco metros de elevación con respecto del piso.
El uso del adobe no fue extraño, aunque si claramente selectivo, ya que configura algunos de los ambientes principales del interior del monumento. Al parecer esta preferencia se sustenta en la ductilidad de este tipo de material ofrece como medio de construcción en un espacio que, probablemente, ya se encontraba delimitado por el muro perimétrico. Los muros de adobe se elevaron utilizando diversos tipos de aparejos, alternando en algunos casos hiladas dispuestos en soga sobre otros acomodados de cabeza unidos entre sí por mortero de barro. La piedra se utilizó para algunos remates, como sobrecimiento del muro perimétrico o a modo de peldaños para acceder a los silos, no alcanzado mayor notoriedad como elemento constructivo del palacio.
  
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