Puruchuco, a pesar ser un sitio ampliamente conocido, ha recibido poca atención de la ciencia, particularmente de los propios arqueólogos. Si bien no existe explicación razonable que justifique este olvido, quizás éste se pueda explicar en el prejuicio que despertó la restauración del monumento entre aquellos investigadores que, imbuidos de un espíritu pseudo purista, desdeñaron esta obra asociándola a supuestas fantasías reconstructivas que le restaban validez a cualquier análisis que se hiciera sobre el sitio. La serenidad que otorga el tiempo ha sabido restar importancia a esta corriente y otorgar el merecido reconocimiento a la labor de restauración de este monumento, el cual respetó su trazo original sin desnaturalizarlo.

A continuación presentamos parte de la información arqueológica recuperada en Puruchuco, la que ha sido procesada de acuerdo a la naturaleza de los materiales hallados en el sitio, constituyendo sólo una pequeña muestra de los mismos


Evidencia Cerámica
La cerámica es una de las evidencias culturales más significativas de los hallazgos realizados en Puruchuco. Ella no sólo es la más abundante sino la que ha brindado la información cronológica más concluyente con respecto al período al que pertenece la edificación. Por ella podemos afirmar que la ocupación principal de este monumento corresponde la época Inca. El hallazgo de Keros cerámicos, así como otras formas típicas de la vajilla cuzqueña corroboran esta afirmación. Otro rasgo importante de la cerámica es que ha sido uno de los soportes en los que ha podido observarse la mezcla de atributos estilísticos Incas con aquellos de tradición local, aunque estos últimos sólo han sido definidos vagamente por los especialistas.

La cerámica local, a la que en los últimos años se le ha denominado Ychma, se caracteriza por el empleo de formas globulares, pasta marrón y decoración relativamente escasa. La vajilla utilitaria destaca por la presencia de pintura blanca dispuesta a manera de brochazos sobre la superficie de las piezas, particularmente en las partes que corresponden a los bordes, hombros, unión del gollete con el cuerpo o alrededor de las asas. Es muy común la presencia de este tipo de piezas formando parte de los ajuares funerarios en lotes cerámicos asociados a material de la época Inca.




Evidencia Textil
Los materiales textiles de Puruchuco son, sin lugar a dudas, la evidencia cultural de mayor calidad artística de la muestra que posee el Museo. Destaca toda una diversidad de técnicas en la elaboración de las prendas encontradas en el sitio, entre los que encontramos textiles pintados, redes, tapices, plumería, textiles llanos, gasas, lentejuelas metálicas cosidas, etc. Asimismo se ha identificado el uso aislado o en combinación del algodón y de lana de camélidos.

Una de las características más importantes de esta muestra es la diversidad de prendas de la colección, entre las que encontramos las llautas o vinchas, los unkus o camisas, las chuspas o bolsas, etc., objetos que dan una clara idea del tipo de vestimenta que utilizó el antiguo poblador del Rímac. Destaca la decoración de algunas de estas prendas, entre los que impresionan diversos motivos como aves pescando, felinos en posición rampante así como peces e incluso camarones de río. Esta rica iconografía nos introduce al complejo mundo de la cosmovisión e ideología del antiguo poblador de la Costa Central del Perú.




Patrones Funerarios
Durante el proceso de excavación arqueológica llevada a cabo como parte del proceso de puesta en valor de Puruchuco,se recuperaron diversos entierros humanos, la mayoría de los cuales fueron hallados en el área próxima al denominado corral de llamas. En este sector, no restaurado y a la vista en la actualidad, destaca un grupo de construcciones hechas a base de piedras y argamasa de barro cuya función final fue la de contener los fardos funerarios de los antiguos habitantes de Puruchuco.

La característica principal de estos fardos es que el individuo era colocado sentado flexionado (posición fetal), luego de lo cual se procedía a acompañarlo de diversos objetos que probablemente usó en vida. Posteriormente, se lo cubría con una sucesión de mantos finos o burdos según el rango o importancia social del individuo, rellenando los espacios libres con capas de hojas vegetales o algodón nativo sin procesar. Como último paso se colocaba un envoltorio, por lo general un tejido llano o sin decorar, el que se fijaba al resto del fardo mediante una soga que luego de una serie de nudos, dejaba sueltos los dos extremos de ella, los que se usaban como cabos al momento de depositar al individuo en la fosa o estructura funeraria.

Como final del proceso de enterramiento, se depositaban ofrendas cerámicas al pie del fardo funerario, las que por lo general contenían alimentos (p.e. maíz, papa, pescado, carne de camélidos, etc.) o bebidas (p.e. chicha). Luego de ello se cerraba la tumba introduciendo el relleno de tierra y barro en el interior de la misma, con lo que la estructura funeraria quedaba sellada. En muchos casos se ha podido comprobar la existencia de diversos objetos (piedras, madera, etc.), asociados a las bocas de las tumbas, los que funcionaban como una suerte de marcadores, señalando la presencia del entierro. Esta costumbre esta íntimamente ligada a la compleja costumbre prehispánica de culto a los muertos, lo que incluía, entre otras cosas, la exhumación de los cuerpos para atender al ancestro fallecido, realizándole una serie de ofrendas con el fin de garantizar la estabilidad social de la familia y la comunidad.




Otros Materiales Importantes
Se ha documentado la presencia de la concha Spondylus Princeps, conocida en su voz quechua como mullu, cuyo origen corresponde a aguas ecuatoriales. La asociación de esta especie y su amplio prestigio como uno de los principales componentes de la parafernalia ritual andina desde el período Formativo (1800 a. C. a 200 a. C.), ha sido ampliamente discutida por diversos especialistas. Definitivamente Puruchuco no escapó a la importancia que el mundo andino le otorgó a este bivalvo.

Una presencia recurrente en el registro arqueológico del lugar ha sido el hallazgo de fieles de balanza elaborados principalmente de madera. En ellos se reproducen diseños de aves o serpientes entrelazadas típicos de la tradición iconográfica local (Costa Central) y otros en los que es posible reconocer elementos decorativos Incas. El hallazgo de quipus, objetos textiles a través de los cuales se ejercían labores de contabilidad y registro utilizando un sistema mnemotécnico basado en la articulación de pitas, nudos y colores, arroja luces sobre el tipo de actividades que se pudieron realizar en Puruchuco. Esta evidencia, junto con los fieles de balanza sugieren una nutrida actividad de intercambio, redistribución y cuidadoso control, cuya locación física bien pudo haber sido el patio principal del palacio (Sector A).